Los escolteros son aquellos hombres que no son nada sin una mujer hermosa a su lado. Los escolteros conquistan a su pareja (a veces con billetes, a veces con cheques) con diversos objetivos. Suelen ser contratadas para levantar una imagen deteriorada o hacer las veces de pantalla, para tapar algo.
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Puesto 5: Andrés Calamaro. Culpable de las más pedorras rimas jamás creadas. Tiene a su lado a Julieta Cardinali. Ahora, gracias a ella, cuando caminan juntos por la calle, la gente reemplaza los antiguos gritos "¡Calamaro ladri, sos el Arjona argento!" por un "¡Mamaza, vení que te hago una endoscopía cárnica, te hago!". Me arde.
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Puesto 4: Enchastro. Le prometió unas hectáreas para plantar soja a una joven diseñadora de modas que podría ser la cuñada, la nuera, la sobrina, la vecina o la minusa de adelante en la cola del supermercado. Cualquier cosa menos la pareja de este gauchócrata impresentable.
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Puesto 3) Máikol. Su reputación de trolo no asumido y las primeras denuncias por abuso sexual por parte de menores lo empezaban a acechar. Un amigo le dijo que se consiguiera una minita que esté bien fuerte. Su contador le avisó que le iba a salir una fortuna. Su abogado le dijo de armar un prenup. Su terapeuta le aconsejó salir del placard y dejar de manotear pendejos. Elvis lo puteó desde el más allá. Y ella le dijo "OK, pero no te toco ni con un Toque de Facebook".
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Puesto 2: El Carlo. Sobrepasó todos los límites del escoltaje a sueldo: le hizo un pibe (o, al menos, le echó un chorro de soda con su simiente dentro de la perchaca) a una chilena que figura en el Libro Guinness de los Récords por tener el estómago más resistente del mundo.
Puesto 1) David Copperfield. Su representante y asesor de imagen, ante la sospecha de que el famoso mago estadounidense se comía la varita mágica doblada y encantada, le anunció que Houdini era más machote que Chuck Norris y que Merlín desfondaba galeras con su tripa gorda: "Un mago trolo no garpa, David. Hacete hombrecito o no nos van a comprar una puta entrada más". Y así fue como David contrató escolta. Pero el muy boludo tuvo que convocar a la más linda de la época. Él no podía conformarse con alguna minita más normalita... una Romina, una Jésica o una Yanina. No. Él tuvo que pagarle a la que rajaba la tierra y claro, de tan zarpada, su pantalla hizo aún más evidente lo que se quería tapar.
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