lunes 4 de abril de 2011
Algunas reflexiones sobre series (y películas) yankees
Siempre que los protagonistas necesiten buscar información sobre un macabro y siniestro plan de una corporación ultra-secreta, les aparece sin drama todo en Google. Yo todavía estoy buscando el driver de mi vieja webcam para Windows XP.
En los planos cortos donde enfocan a alguien tecleando en una computadora, jamás pulsan la barra espaciadora. Debenescribirtodoasídecorriditonomás.
Justo después de la aparición televisiva de ese terrible notición relacionado con la trama, los actores apagarán inmediatamente el televisor. Mientras nosotros, en la vida real, estuvimos viendo por 72 horas corridas un fragmento de tsunami que se repetía sin cesar.
En los contados casos en que no apaguen la TV, el volumen de éste se bajará automáticamente justo despues de que el periodista anuncie el notición.
Para cerrarle los ojos a un muerto, no hace falta tocarlo: con pasar la mano levitando por sobre su cara, se producirá un efecto Bernouli que cerrará los párpados del finado.
Al ingresar una orden o instrucción en una computadora, ésta siempre hará sonar un 'bip', tal como en la vida real.
Misteriosamente, en el 98,65% de las series o películas estadounidenses habrá al menos un personaje que trabaja para el FBI.
Los malos nunca se despiden al terminar una conversación telefónica. Los buenos, casi que tampoco...
Al igual que en la vida real, al ver filmaciones provenientes de cámaras de seguridad, se puede hacer zoom ilimitado y convertir la lejana silueta de un malviviente, en el detallado conjunto de poros que conforman su rostro... en Full HD.
Siempre que los buenos roban información en un pendrive o disco externo, se oyen pasos acercarse cuando la transferencia va por el 95%, el picaporte de la puerta se mueve en el 98%, la llave acciona la cerradura en el 99% y, cuando finalmente se abre la puerta, el proceso de copia terminó, el hacker desconectó la unidad externa, apagó la PC, escapó por la ventana y la cerró detrás suyo.
Pensar que si en la vida real uno llega a desconectar así una unidad USB, nos sale tremendo pantallazo azul de error.
Luego de decenas de series sobre médicos, un par sobre psicólogos y una sobre enfermeras... se viene un aluvión de tiras sobre radiólogos, camilleros y podólogos.
En 2001, cuando salió la primera temporada de 24, recuerdo que dije: '¡Jajaja! ¡Estados Unidos con un presidente afroamericano!'. No paré de reirme hasta que asumió Obama.
Llegué a la conclusión de que los actores estadounidenses son catorce y van rotando todos de serie en serie, interpretando distintos papeles.
Ahora resulta que el malo de Prison Break, ahora es el bueno de Private Practice. Resulta que la ultracatólica cuñada de Larry David en Curb your enthusiasm es ahora la zafada bar tender de It's always sunny in Philadelphia. Mulder de X-Files es ahora el más exitoso Don Juan de California. Resulta que uno de los que escapaban de la policía en Prison Break, ahora es agente del FBI en Terriers. Me marean con tanto cameo.
Etiquetas:
reflexiones
Publicadas por
Javier
a la/s
06:00
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